Encontró su afición tarde, hasta entonces se había dedicado a ser la esposa que le habían enseñado a ser. Un día, desconozco cuál fue el detonante porque no me lo contó, sintió algo por dentro que le impulsó a empezar a pintar. Su marido la apoyó en todo momento, no la contravino, no la discutió aunque en ocasiones pudiera resultarle extraña la capacidad productiva de Daría.
Fueron más de 100 cuadros y otras tantas composiciones las que realizó en sus últimos 10 años. Su final fue una lucha entre la plena consciencia de la severidad de su enfermedad, sus consecuencias y la tristeza por no poder alimentar ese impulso que aún incluso con las pocas fuerzas que le quedaban, seguía hirviendo en el interior de su cabeza incitándola a nuevos proyectos.
Gracias Daría por tu regalo.
A Daría Serrano y Mariano Moraza; dos seres humanos.
A Daría Serrano y Mariano Moraza; dos seres humanos.
