domingo, 30 de noviembre de 2014

No recuerdo

Había escrito cien veces te quiero y cuando terminó ya ni recordaba el por qué, ni el número de veces que lo había hecho. Abrió el grifo creyendo que encendía la radio y se extrañó del sonido que surgía de aquel aparato; por un momento tuvo la sensación de que era igual al que emitía la televisión cuando se estropeaba en la casa grande junto a todos aquellos niños. Angustiado se sentó en una banqueta y espero como todos los días  a que la mano suave de una señora le tocara la cabeza y dijera aquello que tampoco entendía:


- Ale Pablo, cariño, vamos de paseo.