En
un pueblo que se llamaba Visavis nació Bank, un niño prodigio.
Desde muy pequeño contaba los billetes con una mano con la misma
facilidad con la que mas adelante, barajaría las cartas de
desahucio. A lo largo de su desarrollo no se dedicó a otra cosa que
a diseñar productos para sangrar el dinero y las posesiones a los
ciudadanos, inventó las tarjetas de crédito, esas que cobraba a
escondidas si no te enterabas. Un día, cuando ya era gordo y sus
manos como salchichas, apareció Honestus quién con una aguja pinchó
su barriga; fue entonces cuando la vida volvió.
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
viernes, 20 de abril de 2012
jueves, 5 de abril de 2012
Contratiempos
Con nuestro mecánico de confianza
revisó las ruedas del carromato. Ya habían recorrido más de mil kilómetros
desde que comenzó nuestro periplo y llevaban días quejándose del mal trato que
Zoltan les daba. Ante el “habría que cambiarlas” de Piötr, él atusó su cabeza
con una dubitativa mueca de contrariedad; no podían esperar mucho tiempo, los
perros de la guerra estaban al acecho y si se demoraban, tendrían problemas
para cruzar la frontera de Croacia. No hay tiempo dijo y subiéndose de nuevo a
la carreta azuzó a los dos caballos.
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