martes, 19 de enero de 2016

Atrapado

Subir de nuevo a la habitación es lo primero que se le ocurrió. Sabía que no era una buena idea, que las huellas de sus pies embadurnados con la grasa de aquel cubo de sardinas que había encontrado en el patio quedarían grabadas en la moqueta. Que tampoco tenía un triste guante que ponerse y que sus cinco dedos serían fácilmente reconocibles en el pomo de la puerta. Pero claro, ser atrapado en el lecho de tu amante, deshacerse de ambos y salir torpe y apresuradamente desnudo a la calle,  solo tenía sentido desde la impulsividad de aquel joven camarero. 
Rec; 19/01/2016

jueves, 14 de enero de 2016

El Mundo al revés

Pero nunca, sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba; aunque abajo esté la vida, la luz ya no reside aquí. Seguro que por eso es por lo que algunos intentaron la semana pasada salir a buscar el sol que ilumina la capa de arriba, como antiguamente lo hacían los girasoles. Y allí, allí solo se puede salir por las alcantarillas por otra parte, como es de suponer, siempre bien vigiladas por los del Supremo para que nadie se escape de lo que ocurre abajo. Hoy, aquellos siete cuelgan de las farolas por los pies.