Pero nunca, sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba;
aunque abajo esté la vida, la luz ya no reside aquí. Seguro que por eso es por
lo que algunos intentaron la semana pasada salir a buscar el sol que ilumina la
capa de arriba, como antiguamente lo hacían los girasoles. Y allí, allí solo se
puede salir por las alcantarillas por otra parte, como es de suponer, siempre bien
vigiladas por los del Supremo para que nadie se escape de lo que ocurre abajo.
Hoy, aquellos siete cuelgan de las farolas por los pies.
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
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