jueves, 14 de enero de 2016

El Mundo al revés

Pero nunca, sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba; aunque abajo esté la vida, la luz ya no reside aquí. Seguro que por eso es por lo que algunos intentaron la semana pasada salir a buscar el sol que ilumina la capa de arriba, como antiguamente lo hacían los girasoles. Y allí, allí solo se puede salir por las alcantarillas por otra parte, como es de suponer, siempre bien vigiladas por los del Supremo para que nadie se escape de lo que ocurre abajo. Hoy, aquellos siete cuelgan de las farolas por los pies.

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