viernes, 8 de junio de 2012

Ardiente condena


Además el pollo rebozado siempre humea demasiado y es un asco que entre lo poco que se ve y todos  los que estamos aquí metidos, no sepamos si son las alitas las que nos golpean suavemente al ritmo de las burbujas hirviendo o si son  las leves insinuaciones de los que tenemos por detrás o por delante. Se lo diré hoy mismo a Pedro Botero  para que se prepare su cena en otra marmita aparte;  una cosa es que seamos pecadores y otra que por los ajustes y el no gastar en aceite, nos condenemos aún más. 


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