viernes, 25 de mayo de 2012

Apariencias


Cuando, como cada tarde, regrese su padre, volverá su corazón a querer salirse por la boca, el calor por el miedo a verse sorprendido le enrojecerá la cara y torpemente conseguirá dejar la revista en su sitio, como si nadie la hubiese tocado. Cuando mañana de nuevo abra el cajón, uno de los dos ojos verdes de la chica de la portada seguirá asomando a un lado de la taco de sobres que llevan el membrete del honorable despacho que su progenitor dirige. Y como esa, las ha habido a cientos, tantas como sus infidelidades.

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