viernes, 7 de septiembre de 2012

Se me acabó el Azul


Díme por qué cambia el color del mar, díme si acaso esos cambios  son por las lágrimas que tú derramas y si lo son por las barbaridades que comete el hombre. Díme por qué hay a quién le puede gustar cubrir el cielo de humo y llamas tapando su azul con las cenizas de bosques incendiados. Díme por qué aquel lago azul en el que nos bañábamos de niños dejó de serlo en aras del progreso, convirtiéndose en un lodazal seco salpicado de barquitas inclinadas. Díme, no calles, dáme una razón, explica por qué las puertas de Sidi Bou Said perdieron su color para dejar paso al bermellón, fruto del odio entre los pueblos empeñados en fraccionarte en mil dioses diferentes. Díme por qué sus ojos, los de Paula, ahora son blancos y ya no podré verme reflejado mas en ellos tras haber sido devorado su azul por el ácido arrojado por quien creyó ser su amo. Díme que no permitirás que ya nadie borre la pizarra en la que pinté en azul una sonrisa, díme que no dejarás que el negro todo lo cubra.

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