miércoles, 6 de febrero de 2013

¿Lo salvo no lo salvo?


Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel y lo que no saben es que lo hace para no vivir, porque piensa que así no tendrá que volver a la casita cuboide de colores. Mamá cree que es feliz y sin embargo, estoy seguro de que el peque sabe que hoy es domingo y que mañana le tocan otros cinco días de tortura; los golpes en la cabeza con las maracas que el malote de Borja le propina continuamente, siempre con la cuidadora de espaldas, la sesión de babas y mocos ajenos y el mismo puré de verdura con pescado. ¿Y si le pongo la almohada encima?.

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