- Y tú
para de leerme la mente, maleducado, que si, que ya lo
sabes, que fui yo quien le sedujo.
- Y ahora te escandalizas porque un
viejo como yo atesore el cuaderno de baile más suculento de este país.
- No, no te diré una sola palabra de lo que callo porque los que me
quisieron con locura confiaban en mí, incluso tu padre a quién hace unos años
le hice presidente.
- ¡Y ahora dispara!, hazlo de una vez, niega tu tendencia con
otra bala.
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