jueves, 25 de abril de 2013

Mal escaso


Disfrazado de vendedora de manzanas se apostó detrás de las cajas, abrió su libreta y la dejó cerca para anotar uno a uno los pecados que iba a capturar ese día.

Dice el obispo que ya nadie se confiesa, que el registro es escaso y que desde Roma le están azuzando.

-       ¡Buenos día padre!, le saludó una feligresa al verle asomar la sotana por debajo del faldón de cuadros. 

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