jueves, 27 de junio de 2013

Efectos secundarios

Somos dos tíos fuertes, ¿a que sí?, pues entonces, si lo somos coge el bote de galletas y vamos a ver si podemos con él. 
Ya pero ¿y si el abuelo hace como la otra vez?, ¿como cuando creyó que la Fulgen era el obispo y le clavó el rastrillo en la sien?.  
- No te preocupes, ahora solo cree ser un perro, tú entretenlo y yo me encargo de colocarle el lazo.
¡Vale!, pero si salimos de esta, prométeme que ya no habrá ni un experimento más de los tuyos.

jueves, 20 de junio de 2013

Las cosas en su sitio

Desde entonces papá ya nunca juega con él. Recuerda cómo se quedó cuando lo levantó diciendo aquello de ¡Atrás satanás!. Fue entonces cuando le vino aquella especie de descarga eléctrica que le puso la cara naranja y los pelos en punta. El creyó que había sido por la condición de vampiresa de mamá que con los años se le había contagiado, pero al final fueron los ojos del generalísimo los que desde el cuadro nos indicaron que ese tipo de bromas no le gustaban; por eso reclamaba el crucifijo a su lado.