jueves, 27 de junio de 2013

Efectos secundarios

Somos dos tíos fuertes, ¿a que sí?, pues entonces, si lo somos coge el bote de galletas y vamos a ver si podemos con él. 
Ya pero ¿y si el abuelo hace como la otra vez?, ¿como cuando creyó que la Fulgen era el obispo y le clavó el rastrillo en la sien?.  
- No te preocupes, ahora solo cree ser un perro, tú entretenlo y yo me encargo de colocarle el lazo.
¡Vale!, pero si salimos de esta, prométeme que ya no habrá ni un experimento más de los tuyos.

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