Se durmió soñando que él también podía volar. Previamente había notado
un pequeño pinchazo en el brazo y una luz que le inmovilizaba, que solo le
dejaba mirar hacia arriba. Y comenzó todo, la selva verde y frondosa, la
carrera desnudos en la playa, el baño bajo la cascada, sus sonrisas detrás de
dos tazas de café humeante y la sensación de que nunca se perderían le acompañó
durante todo el tiempo. Aterrizó en la nada, en la hoja mas blanca que jamás
hubiese imaginado, trató de estrechar su mano pero no había nadie; ¿Quién dijo
que había una luz al final del túnel?.
Presentado al REC de la SER, Semana 9; 4/12/2013
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