sábado, 30 de noviembre de 2013

Cena de altura

Había esperado varios meses ese momento.  Necesitó algo de dinero para sobornar al agente del control, grandes dosis de paciencia y seducción pero ahora, las cosas estaban donde él quería, frente a frente, cenaba junto a su comandante una sabrosa ensalada liofilizada. De una copa de vino vacía había despegado una nube de bolas de color bermellón, flotaban en el aire y se movían al ritmo de su respiración. El jugaba a desplazarlas con tenues y sugerentes soplidos tratando de introducirlas entre los labios carnosos de aquel fornido cincuentón, aquel que no le había hecho ni caso desde que despegó la misión 44.
Presentado al concurso de microrelatos "Entre copas" de la Escuela de escritores Nov 2013

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