Había esperado varios meses ese
momento. Necesitó algo de dinero para sobornar
al agente del control, grandes dosis de paciencia y seducción pero ahora, las
cosas estaban donde él quería, frente a frente, cenaba junto a su comandante una sabrosa ensalada liofilizada. De una copa de vino vacía había despegado una nube de
bolas de color bermellón, flotaban en el aire y se movían al ritmo de su respiración. El jugaba
a desplazarlas con tenues y sugerentes soplidos tratando de introducirlas entre
los labios carnosos de aquel fornido cincuentón, aquel que no le había hecho ni
caso desde que despegó la misión 44.
Presentado al concurso de microrelatos "Entre copas" de la Escuela de escritores Nov 2013
Presentado al concurso de microrelatos "Entre copas" de la Escuela de escritores Nov 2013
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