Serán solo cien
palabras, no les quitaré mucho mas tiempo. Nací en el extremo norte como una pequeña ventisca en el seno de una
sencilla familia, crecí y me hice violento, a ratos pendenciero, robé y
ultrajé no solo a los míos, llegué a
creerme un huracán cuando junto a otros
malos vientos impusimos la ley del miedo. Volábamos libres entre calles
estrechas, entrando en silencio en las casas y saliendo entre gritos, nadie nos cerraba el paso. Y ocurrió, como que
el viento algún día se extingue, que nuestra suerte cambió, que nuestros trajes
negros se tornaron naranjas y hoy mismo nos apagaremos.
REC 03/03/2016
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