El lápiz con el que ella, cada mañana, se lo
dibujaba pareció cobrar vida nada más cerrarse la puerta de casa. La corriente
de aire hizo que despegara de la mesa y él,
siguiendo su primer giro con la mirada, vio como las orquídeas se habían
desprendido de sus tallos, que ya no había cuadros, que las paredes eran lisas, ya sin corazón alguno.
Con el segundo giro, cuando pasó a la
altura de la mesa del salón, vió en ella
el anillo de compromiso y finalmente cuando ya cayó al suelo, lo hizo sobre las
cuatro fotografías que lo delataban.
REC, 2ª semana 15/09/2016
REC, 2ª semana 15/09/2016
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