jueves, 15 de septiembre de 2016

Doble mortal y medio

El lápiz con el que ella, cada mañana, se lo dibujaba pareció cobrar vida nada más cerrarse la puerta de casa. La corriente de aire hizo que despegara de la mesa y él,  siguiendo su primer giro con la mirada, vio como las orquídeas se habían desprendido de sus tallos, que ya no había cuadros, que las paredes eran lisas, ya sin corazón alguno. Con el segundo giro, cuando pasó  a la altura  de la mesa del salón, vió en ella el anillo de compromiso y finalmente cuando ya cayó al suelo, lo hizo sobre las cuatro fotografías que lo delataban.
REC, 2ª semana  15/09/2016

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