Te quiere, mamá; ¿quién iba a ser si no?. Ya sabes, para lo de siempre, para que le ayudes a poner los comprimidos cada uno en su cajita en el pastillero semanal. Compréndele, tiene la cabeza como un “chorlito” y aunque no te reconozca, sabes que su corazón siempre estará dispuesto para darte cariño; como cuando la semana pasada le arreglaste el sifón del inodoro. De lo nuestro ya hablaremos, aún tengo que hablar con Pedro del próximo puente, quizás tú y yo tengamos una oportunidad.
REC semana 11; 20161-17
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