Cerró los ojos y sopló las velas con menos fuerza
de la que los presentes esperaban, pero no dejó de hacerlo hasta que un color entre
rojo y púrpura comenzó a aparecer en su cara. Ella seguía pensando en su deseo,
incluso cuando desmayada dio con su
cabeza en plena tarta. Imágenes de su padre como una montaña, de grandes mares, de paraísos posibles perdidos, de
días de luces y noches estrelladas en compañía, se proyectaban de manera secuencial
en su interior mientras al otro lado, en la habitación, el personal del psiquiátrico
trataban de que volviera en sí y dejara de balbucear: ¡¡quiero ser chico!!.
REC; 2016-17; semana 20
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