Cuando,
como cada tarde, regrese su padre, volverá su corazón a querer
salirse por la boca, el calor por el miedo a verse sorprendido le
enrojecerá la cara y torpemente conseguirá dejar la revista en su
sitio, como si nadie la hubiese tocado. Cuando mañana de nuevo abra
el cajón, uno de los dos ojos verdes de la chica de la portada
seguirá asomando a un lado de la taco de sobres que llevan el
membrete del honorable despacho que su progenitor dirige. Y como esa,
las ha habido a cientos, tantas como sus infidelidades.
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
viernes, 25 de mayo de 2012
jueves, 17 de mayo de 2012
Y grita libertad
Y al otro lado de la ventana, nada de nada. Pensó en
el inalcanzable azul celeste, en las inalterables nubes de algodón que desde su camastro veía todos los días. Ideó
la forma de encaramarse a ella y con la cuchara y muchos sorbos de paciencia, horadó
diez escalones en la gigantesca pared.
Los años le habían minado la fuerza y la mala comida de aquel antro lo habían
convertido en un enclenque. Necesitó más de cien intentos hasta conseguir de un
manotazo, destapar la burda mentira, despegar la cartulina del sueño eterno que
el alcaide había ordenado colocar.
viernes, 11 de mayo de 2012
NEGRO Y BLANCO
Ese maravilloso viaje que le habían prometido
no fue tal y como lo había soñado. El
estómago le subía y le bajaba en cada una de las vueltas que el vagoncito
completaba y cada vez que pasaba por la caseta de salida, las carcajadas de
aquel negro descafeinado y loco de
calcetines blancos, taladraban los oídos del pequeño. Mientras él lloraba y
pataleaba, una de las piruletas prometidas iba de un lado al otro de la boca
del flautista farsante que dulcemente había tocado su pífano con la intención
de invitar a Gavin a su reino de nunca jamás.
viernes, 4 de mayo de 2012
El vuelo de un rastrero
Se entrenaban para estar muertos, vivir era un suplicio
incluso mas costoso que la propia muerte porque si alguna de las minas que
rastreaban explotaba, pasarían a formar
parte de la fila mas indeseable, la de
los tullidos. Por eso, rastreaban rastreando, apoyando todo su cuerpo sobre
cada montículo, sobre cada partícula de campo removido para que si la deflagración se producía,
pudiera darles de lleno y así la vida saldría volando.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)