viernes, 25 de mayo de 2012

Apariencias


Cuando, como cada tarde, regrese su padre, volverá su corazón a querer salirse por la boca, el calor por el miedo a verse sorprendido le enrojecerá la cara y torpemente conseguirá dejar la revista en su sitio, como si nadie la hubiese tocado. Cuando mañana de nuevo abra el cajón, uno de los dos ojos verdes de la chica de la portada seguirá asomando a un lado de la taco de sobres que llevan el membrete del honorable despacho que su progenitor dirige. Y como esa, las ha habido a cientos, tantas como sus infidelidades.

jueves, 17 de mayo de 2012

Y grita libertad

Y al otro lado de la ventana, nada de nada. Pensó en el inalcanzable azul celeste, en las inalterables nubes de algodón  que desde su camastro veía todos los días. Ideó la forma de encaramarse a ella y con la cuchara y muchos sorbos de paciencia, horadó  diez escalones en la gigantesca pared. Los años le habían minado la fuerza y la mala comida de aquel antro lo habían convertido en un enclenque. Necesitó más de cien intentos hasta conseguir de un manotazo, destapar la burda mentira, despegar la cartulina del sueño eterno que el alcaide había ordenado colocar.

viernes, 11 de mayo de 2012

NEGRO Y BLANCO


Ese maravilloso viaje que le habían prometido no fue tal y como lo había soñado.  El estómago le subía y le bajaba en cada una de las vueltas que el vagoncito completaba y cada vez que pasaba por la caseta de salida, las carcajadas de aquel negro descafeinado y  loco de calcetines blancos, taladraban los oídos del pequeño. Mientras él lloraba y pataleaba, una de las piruletas prometidas iba de un lado al otro de la boca del flautista farsante que dulcemente había tocado su pífano con la intención de invitar a Gavin a su reino de nunca jamás. 

viernes, 4 de mayo de 2012

El vuelo de un rastrero


Se entrenaban para estar muertos, vivir era un suplicio incluso mas costoso que la propia muerte porque si alguna de las minas que rastreaban explotaba,  pasarían a formar parte de la fila mas indeseable,  la de los tullidos. Por eso, rastreaban rastreando, apoyando todo su cuerpo sobre cada montículo, sobre cada partícula de campo removido  para que si la deflagración se producía, pudiera darles de lleno y así la vida saldría volando.