Se entrenaban para estar muertos, vivir era un suplicio
incluso mas costoso que la propia muerte porque si alguna de las minas que
rastreaban explotaba, pasarían a formar
parte de la fila mas indeseable, la de
los tullidos. Por eso, rastreaban rastreando, apoyando todo su cuerpo sobre
cada montículo, sobre cada partícula de campo removido para que si la deflagración se producía,
pudiera darles de lleno y así la vida saldría volando.
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario