jueves, 11 de octubre de 2012

Comparecencia


Con esa exactitud tan característica de la ciencia, a las tres y dos minutos dieron las tres. Apresurada salida en los medios para desmentir lo que en apariencia era evidente; había estallado el escándalo. Carraspeos insistentes para soltar la flema agarrada a una cuerda vocal, golpecitos con las cuartillas en la mesa para conseguir su alineación perfecta y la timidez de la primera frase en el micrófono dando los buenos días. Atrás quedaban años de servicio a la empresa, horas y horas limpiando las oficinas de quiénes ahora le acusaban. Pero no, él no había robado el lápiz del Director.
(enviado el 29/09/2012 a REC del programa La Ventana de la SER).

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