Terminó de pelar
la manzana que tenía de postre, la partió como acostumbraba; en cuatro
porciones idénticas. En el trozo más lejano del plato, grabó una “G” con el mango del tenedor, en el
mas cercano puso una “C”, en el de su izquierda una “B” y en el de la derecha
una “M”. Ese era su enigma, como con tan
solo un mes de experiencia poder conseguir entregar la suplicación en plazo, argumentar
de forma coherente como a su cliente “C”, movido por el “G”, la “B” y los “M”, no le había quedado
otro remedio que ir a esa huelga declarada ilegal y conseguir que el sindicato
le concediese el reintegro de los gastos que le estaba suponiendo todo esto que
para él era un trajín. Tras engullir la “G”, la “B” y la “M”, pidió la cuenta;
en el plato quedó la “C” tambaleándose.
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
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