Eterno aspirante
¡A la cola como todo el mundo!, que a los demás también nos ha costado. No pienses que en este grupo de elegidos entra cualquiera. Habrás de saber que a la incomprensible divergencia solo se llega mediante hábiles técnicas de marketing, caros peajes y muchas horas de redes sociales. No quiso leer más de aquellos elitistas argumentos que a su vez se adornaban con palabras vacías y pomposas. Sabía que contara lo que contara nunca pasaría del primer corte, pero no se resignaba, apagó el ordenador y dejó el móvil encendido todo el día; era miércoles otra vez.
Y grita libertad
¡A la cola como todo el mundo!, dijo el líder de la secta seguido de cien pares de ojos reprobadores. El osado y novato hambriento estranguló con su mano las tripas que le gruñían y las contuvo. Caminó lentamente con las orejas gachas hasta la puerta de la “Casa Grande” y allí se giró, miró al lugar que le señalaba con el dedo el amado dominador de naranja pero optó por romper la imanada fuerza y acogerse a la claridad que la libertad le ofrecía. Las amenazas salieron tras él, pero nunca se quedaría para morder la pastilla de cianuro.
(Micros presentados al concurso REC de la SER para el 8 de noviembre de 2012)
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