jueves, 17 de enero de 2013

Control de impulsos


A ver si consigue así que papá no haga más el indio porque ya está bien con sus historias. Primero quiso ser músico y lleno la casa de instrumentos, luego granjero y nos la llenó de caballos, conejos vacas y gallinas. Más tarde, cuando ya habíamos conseguido limpiar el salón, le dio por lo de los barcos hasta que lo tuvieron que rescatar en alta mar, luego nos aburrió con lo de ser piloto de avionetas, luego pintó mil cuadros que aún cuelgan en las paredes y ahora dice que escribe. ¡Por favor mamá, hazle de una vez el amor!.

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