Hoy
mamá va a probar con la pistola vieja del abuelo porque ya no
tenemos ni martillo. Dice que el mango es duro y que servirá. Ya le
puso con ella los clavos a aquella caja grande.
¡Y
después de lo que me costó robar el coco ayer!; lo hice como me
enseñó mi padre cuando se fue, con sigilo y rapidez. Lo difícil
fue esconderlo debajo de mi jersey; es que me está pequeño.
¡A
ver si lo logra!, porque nos estamos muriendo de hambre.
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