Y restos de lágrimas en las mejillas de su madre
era lo que Ana creía debido a la cantidad de cebolla que ella no dejaba de
cortar y cortar día tras día.
¡Peculiar comportamiento!, se decía cuando trataba de indagar sobre las
razones por las que hacía eso desde la mañana en que desapareció de casa el morenote
de camiseta blanca de tirantes y palillo en la boca;…
¡Qué casualidad!, justo
cuando poco después comenzó ese olor dulzón que sale de detrás de la puerta de
la despensa.
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