jueves, 14 de marzo de 2013

Duelo entre cebollas


Y restos de lágrimas en las mejillas de su madre era lo que Ana creía debido a la cantidad de cebolla que ella no dejaba de cortar y cortar día tras día.

¡Peculiar comportamiento!,  se decía cuando trataba de indagar sobre las razones por las que hacía eso desde la mañana en que desapareció de casa el morenote de camiseta blanca de tirantes y palillo en la boca;…

¡Qué casualidad!, justo cuando poco después comenzó ese olor dulzón que sale de detrás de la puerta de la despensa.  

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