miércoles, 12 de febrero de 2014

SOLO

Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola y les vino bien. Llovía, el frío era intenso y su mente comenzó a trabajar a toda prisa. Cubrió los costados con las sábanas que estaban en el carrito y puso los cartones en el suelo. Se tumbaron dentro de su nuevo hogar, aún sonaban las bombas, imaginaron que allí donde llegaban las puntas de sus extremidades era un gran salón con chimenea, que a su derecha estaba el dormitorio y que detrás, la gran mesa les esperaba para cenar. Sasa sacó el pan y el arenque seco, se lo ofreció al chucho y acariciándolo se durmió.

REC de La SER; 12/02/2014 

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