martes, 25 de marzo de 2014

Cosas de niños

Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero pasándole por el cuello el nudo corredizo que había hecho con el cordón del zapato. Con sus dos dedos simuló que caminaba volviendo sobre sus pasos, esta vez arrastrando al vaquero de plástico hasta el patio del fuerte de madera con el que jugaba para después colgar al infortunado en el cadalso que había construido con pinzas de colgar la ropa. Era lo convenido con su madre, tenía que terminar el trabajo antes de cenar. Cuando volvía a la cocina miró de nuevo en la biblioteca, allí seguía su padre, en la misma postura que el vaquero. 

miércoles, 12 de marzo de 2014

Un día más

Nuestros mismos ojos ni los veo, ni tampoco esos de buey que debe de haber en esa pared fría y húmeda.
- ¿Qué mas te da?, si en esta oscuridad no se ve nada, si lo único que me llegan son sus quejidos, sus aromas a destierro y el inconfundible hedor a miedo. Es lo de siempre, ¡aquí no hay nada!.

- ¡Anda!, métete otra vez por el agujero y vayamos a la cocina, que a ese torpe del gordito siempre se le cae un trozo de queso.    

martes, 4 de marzo de 2014

No te hagas de rogar

Tanto visitante inesperado me incomodó, pensé que quizás había llegado mi hora. Tres sombras de mujer lloraban al pie de la cama, un tío raro con sotana negra hacia muecas con los labios mientras me acercaba la luna a la boca. Fue entonces cuando empecé a simularla, agité mi brazo y  mi pierna con toda la fuerza que pude, la luna salió volando y mi ojo derecho comenzó a girar a toda velocidad acompañado de una colección de babas de mis mejores cosechas. Y cuando ya me creían muerto y amanecía su regocijo, abrí mi ojo de nuevo; otra vez será.     
presentado al REC 1º marzo 2014