miércoles, 12 de marzo de 2014

Un día más

Nuestros mismos ojos ni los veo, ni tampoco esos de buey que debe de haber en esa pared fría y húmeda.
- ¿Qué mas te da?, si en esta oscuridad no se ve nada, si lo único que me llegan son sus quejidos, sus aromas a destierro y el inconfundible hedor a miedo. Es lo de siempre, ¡aquí no hay nada!.

- ¡Anda!, métete otra vez por el agujero y vayamos a la cocina, que a ese torpe del gordito siempre se le cae un trozo de queso.    

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