martes, 25 de marzo de 2014

Cosas de niños

Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero pasándole por el cuello el nudo corredizo que había hecho con el cordón del zapato. Con sus dos dedos simuló que caminaba volviendo sobre sus pasos, esta vez arrastrando al vaquero de plástico hasta el patio del fuerte de madera con el que jugaba para después colgar al infortunado en el cadalso que había construido con pinzas de colgar la ropa. Era lo convenido con su madre, tenía que terminar el trabajo antes de cenar. Cuando volvía a la cocina miró de nuevo en la biblioteca, allí seguía su padre, en la misma postura que el vaquero. 

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