miércoles, 21 de mayo de 2014

Donde las dan, las toman.

Solo ceniza hijo, es solo ceniza, es lo que me decía mi madre aquellos miércoles en los que me llevaba a misa para poner mi cabeza en manos de aquel farsante. Seguro que él me quería envenenar, no le soportaba, y menos los guiños que él le hacía mientras mi madre me sostenía por los hombros. Y luego aquella tontería de no poder comer carne; ¡Ja!, que no soy tonto, que aparte de los filetes que engullía todos los días, también se solía comer a mi madre fuera miércoles o no. Ceniza, es solo ceniza gordito, le dije cuando dejó de respirar.
REC 21/05/2014

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