Todo estaba dibujado en
la pequeña libreta gris que llevaba en el bolsillo de su pantalón. Lo hacía con
un lápiz mordido al que le quedaban aún las marcas de sus dientes movidos. La
fachada del colegio presidía la primera de las hojas, luego la profesora, los
pupitres con sus compañeros, el patio con sus árboles brotados. Más o menos
hacia la mitad una hoja desecada, después la bocaza de Manolo, su puño amenazador,
una página completamente rayada en negro y en la última, solo la punta de sus
pies al borde del acantilado.
enviado al REC 19/03/2015
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
jueves, 19 de marzo de 2015
miércoles, 11 de marzo de 2015
Esperando el milagro
Pintando aquellos extraños bisontes sabía que siempre le saldrían con tres patas. La cuarta la solía hacer con una astilla o con la ramita que el abuelo acostumbraba a llevar en la boca pegándola en el hueco que quedaba en la piel extendida. Luego, con sumo cuidado para que su andar no le hiciera tropezar, salía de la tienda y entraba en la contigua en donde cientos y cientos de bisontes esperaban como siempre a que Luma colocara su última obra, se tumbara y comenzara a invocar a los Dioses para provocar la estampida que terminara de una vez con aquellos que les disparaban.
miércoles, 4 de marzo de 2015
En su papel
Seguía atrapado allí
dentro, en el propio personaje. Habían pasado ya dos días desde el estreno y su
comportamiento seguía siendo el mismo. La mano derecha, incapaz de despegarse
del cuchillo de grandes dimensiones, repetía incesantemente el mismo movimiento
cada vez que alguien se le aproximaba. Después, sus piernas, incapaces de
atender las órdenes, lo llevaban velozmente a esconderse sin permitirle
siquiera ayudar a las víctimas que iba dejando. Buscó y buscó a otros
personajes pasados pero solo conseguía enfadarlo aún mas.
- ¡Bien!. ¡Suficiente por hoy!; dijo el psiquiatra.
Seguiremos la semana que viene.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)