jueves, 19 de marzo de 2015

No se te ocurra contarlo

Todo estaba dibujado en la pequeña libreta gris que llevaba en el bolsillo de su pantalón. Lo hacía con un lápiz mordido al que le quedaban aún las marcas de sus dientes movidos. La fachada del colegio presidía la primera de las hojas, luego la profesora, los pupitres con sus compañeros, el patio con sus árboles brotados. Más o menos hacia la mitad una hoja desecada, después la bocaza de Manolo, su puño amenazador, una página completamente rayada en negro y en la última, solo la punta de sus pies al borde del acantilado.
enviado al REC 19/03/2015

miércoles, 11 de marzo de 2015

Esperando el milagro

Pintando aquellos extraños bisontes sabía que siempre le saldrían con tres patas. La cuarta la solía hacer con una astilla o con la ramita que el abuelo acostumbraba a llevar en la boca pegándola  en el hueco que quedaba en la piel extendida. Luego, con sumo cuidado para que su andar no le hiciera tropezar, salía de la tienda y entraba en la contigua en donde cientos y cientos de bisontes esperaban como siempre a que Luma colocara su última obra, se tumbara y comenzara a invocar a los Dioses para provocar la estampida que terminara de una vez con aquellos que les disparaban. 

miércoles, 4 de marzo de 2015

En su papel

Seguía atrapado allí dentro, en el propio personaje. Habían pasado ya dos días desde el estreno y su comportamiento seguía siendo el mismo. La mano derecha, incapaz de despegarse del cuchillo de grandes dimensiones, repetía incesantemente el mismo movimiento cada vez que alguien se le aproximaba. Después, sus piernas, incapaces de atender las órdenes, lo llevaban velozmente a esconderse sin permitirle siquiera ayudar a las víctimas que iba dejando. Buscó y buscó a otros personajes pasados pero solo conseguía enfadarlo aún mas.

 - ¡Bien!.  ¡Suficiente por hoy!; dijo el psiquiatra. Seguiremos la semana que viene.