Todo estaba dibujado en
la pequeña libreta gris que llevaba en el bolsillo de su pantalón. Lo hacía con
un lápiz mordido al que le quedaban aún las marcas de sus dientes movidos. La
fachada del colegio presidía la primera de las hojas, luego la profesora, los
pupitres con sus compañeros, el patio con sus árboles brotados. Más o menos
hacia la mitad una hoja desecada, después la bocaza de Manolo, su puño amenazador,
una página completamente rayada en negro y en la última, solo la punta de sus
pies al borde del acantilado.
enviado al REC 19/03/2015
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
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