Seguía atrapado allí
dentro, en el propio personaje. Habían pasado ya dos días desde el estreno y su
comportamiento seguía siendo el mismo. La mano derecha, incapaz de despegarse
del cuchillo de grandes dimensiones, repetía incesantemente el mismo movimiento
cada vez que alguien se le aproximaba. Después, sus piernas, incapaces de
atender las órdenes, lo llevaban velozmente a esconderse sin permitirle
siquiera ayudar a las víctimas que iba dejando. Buscó y buscó a otros
personajes pasados pero solo conseguía enfadarlo aún mas.
- ¡Bien!. ¡Suficiente por hoy!; dijo el psiquiatra.
Seguiremos la semana que viene.
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