El bate ,"¡eso
bate!", se le resbalaba de las manos pringosas tratando de recuperar el
móvil del caldero de mermelada al que se le había caído nada más saltar al
interior de la cocina desde la ventana. La criada le había dicho que la cosa
era fácil, que la abuela forrada de dinero era sorda y que una vez dentro, le
iría dando instrucciones por teléfono. Una vez recuperado, mientras lo secaba con
el borde de la sudadera, fue caminando lentamente hacia la puerta sin apercibirse
de que en el pasillo le esperaban. Hoy figura en el salón junto al resto de
cabezas, eso sí, con el móvil en la boca.
Rec; semana 2; 10/9/2015
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