Cuánta fuerza y qué poca
puntería; diez dardos y todos clavados fuera de la diana. Sin duda alguna el vodka
había tenido que ver, el vodka y el maldito temblor que desde hacía cinco años
no cesaba ni de día, ni de noche. ¡Señor Doctor!, error en su diagnostico, balbuceó
desplomado aún sobre la mesa del bar. No, Parkinson no, nunca le dije la verdad,
lo tuve que hacer, si no también la hubiese perdido.
REC semana 3; 17/09/2015
REC semana 3; 17/09/2015
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