Y cómo es que nunca cambiaron el bombín de sitio que aún sigue colgado de donde lo dejó. Nadie se ha atrevido a moverlo, ni siquiera a tocarlo con el plumero cuando la criada lo pasa a pocos centímetros del colgador de la entrada. Porque tan solo remover su polvo y que flote entre los rayos del sol supondría la provocación esperada, la disculpa perfecta para que padre se levante y desencadene el horror del que ya fueron testigos cuando a madre se le ocurrió quemar el velo blanco.
REC 2015-16 , semana 5ª
REC 2015-16 , semana 5ª
No hay comentarios:
Publicar un comentario