Vivir a lo grande de los bienes gananciales,
coleccionar matrimonios e infidelidades rosas aireadas en los medios a buen
precio y las mas de cien operaciones para retocar sus caídas carnes no impedían
la desgarradora realidad de tener que enfrentarse diariamente al espejo y allí,
enfrente, siempre estaba el individuo rechoncho con barba de tres días, el pelo
cortado al uno y la misma cara de vicioso que detestaba.
Rec 3/02/2016
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