Sigo observando mi trocito de cielo cuajado de nubes blancas. Tumbados bajo
el ciprés levanto el dedo y señalo la que para mí tiene forma de barco; ella me
lo rebate y dice que no, que es una mecedora.
-Ya ni en esto nos ponemos de acuerdo,
le digo. Hace mucho tiempo coincidíamos a la primera.
- Sí, hasta que a ti se te ocurrió beber aquella noche.
- ¡¡Ala!!, cierra la rendija de la lápida que empieza a hacer frío.
REC; semana 7; 2016-17
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