miércoles, 30 de noviembre de 2016

Suenan los tambores

De un certero bocado le arrebató el pincel y ese simple gesto desató en él toda su imaginación en tan solo un segundo. Aquellos días felices de amor, risas y pasión y sus ropas arremolinadas en el suelo en un perfecto desorden a cualquier hora del día, hicieron que bajara de la escalera casi de un salto; sin duda alguna había vuelto la señal. Mientras rápidamente se desabrochaba el peto azul lleno de motas blancas no se percató de que el pincel ya no estaba en su boca, ahora era la prolongación de su brazo y señalaba la puerta de la calle:
-  ¡Baja la basura, por favor!. 
REC; semana 10; 2016-17 

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