viernes, 23 de marzo de 2012

Se busca

Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. Llevaba años sin visitar a la abuela  en Lenti, tantos como su peregrinaje con el circo de Kirkhan.  Había bebido de lo lindo y es que cuando las cosas iban mal, volaba el “palinka” en casa. No sé si le dio tiempo a rezar en su idioma balbuceante,  pero lo que si hizo fue sacar del bolsillo el trozo de tela del delantal de cuadros que ella solía llevar. Tocó las dos gotas de sangre seca que aún permanecían en él y dijo: ¡Lo encontraré madre, juro que te vengaré!.   

viernes, 16 de marzo de 2012

Camina o revienta

Y además nos hace daño ya tanto bache en el culo, dijo la pequeña apoyando la idea de su madre de parar para descansar. Sin embargo, Zoltan, seguía con la obsesión de correr, de salir cuanto antes de aquellos caminos para adentrarse en los frondosos y seguros bosques de pinos donde sería mas fácil esconderse; donde el oso, la llama y el viejo dromedario pudieran salir de la jaula para dejar de olerse unos a otros y poder hacer un marca en un árbol, escupir con ganas o mordisquear unos cuantos tallos de sabrosa hierba. ¡Qué bonito cuento papá!

sábado, 3 de marzo de 2012

Una truncada carrera


Igual que lo hacen las ballenas de su faja, apretándole de tal manera que incluso dejan su huella en la piel de su maltrecha espalda, Marishia prepara la carne picada apelmazándola en pequeñas bolas que va dejando en la mesa de madera cubierta de harina. Cuántos aplausos suenan en su cabeza mientras dirige la mirada al grueso pelotón que silenciosamente espera su turno para entrar en la cazuela. Parecen las cabezas de su público, de ese que bajo su trapecio le ha acompañado durante años y que ahora, a pesar de sus dolores, añora como nunca en este viaje. 

viernes, 2 de marzo de 2012

Mala memoria

Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel, aproximo mi dedo pulgar y lo froto para tratar de borrarlos. Mira que le dije al viejo y desmemoriado Kirkhan que se la aprendiera, que no dejara ni una pista, que si nos pillan la caja fuerte en el último de los carromatos, nos la saquearán. Sigo frotando su muñeca hasta que le hago daño.

  • ¡Y que mas da!, me rechista.
  • ¿No ves que terminarán por encontrarnos?,
  • ¿No te das cuenta de que nuestro sino son lo números tatuados, los vagones, las verjas y los barracones apestados?.