Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. Llevaba años sin visitar a la abuela en Lenti, tantos como su peregrinaje con el circo de Kirkhan. Había bebido de lo lindo y es que cuando las cosas iban mal, volaba el “palinka” en casa. No sé si le dio tiempo a rezar en su idioma balbuceante, pero lo que si hizo fue sacar del bolsillo el trozo de tela del delantal de cuadros que ella solía llevar. Tocó las dos gotas de sangre seca que aún permanecían en él y dijo: ¡Lo encontraré madre, juro que te vengaré!.
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
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