viernes, 23 de marzo de 2012

Se busca

Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. Llevaba años sin visitar a la abuela  en Lenti, tantos como su peregrinaje con el circo de Kirkhan.  Había bebido de lo lindo y es que cuando las cosas iban mal, volaba el “palinka” en casa. No sé si le dio tiempo a rezar en su idioma balbuceante,  pero lo que si hizo fue sacar del bolsillo el trozo de tela del delantal de cuadros que ella solía llevar. Tocó las dos gotas de sangre seca que aún permanecían en él y dijo: ¡Lo encontraré madre, juro que te vengaré!.   

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