Y además nos hace daño ya tanto bache en el culo, dijo la pequeña apoyando la idea de su madre de parar para descansar. Sin embargo, Zoltan, seguía con la obsesión de correr, de salir cuanto antes de aquellos caminos para adentrarse en los frondosos y seguros bosques de pinos donde sería mas fácil esconderse; donde el oso, la llama y el viejo dromedario pudieran salir de la jaula para dejar de olerse unos a otros y poder hacer un marca en un árbol, escupir con ganas o mordisquear unos cuantos tallos de sabrosa hierba. ¡Qué bonito cuento papá!
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
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