sábado, 19 de octubre de 2013

En barrena

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión, cuando tras el impacto comenzó la caída. Destellos de luz blanca se confundían con las imágenes que en cada vertiginoso bucle pasaban fugazmente por los ojos internos de Ahmed; Aihsa y su pelo negro, la pequeña Mercan y su primer diente, Omar su inquieto imitador y Rashida el vivo retrato de su madre. No pensaba en los motivos, tampoco en las razones de los que disparan, religiones encontradas, diez segundos de espera y una lista más en el empolvado archivo de un desatino histórico interminable.

martes, 15 de octubre de 2013

Quieras o no, siempre será imperfecto

De esa es de la que tú no quieres hablar, de la última copa que dejó a medio terminar. Acto seguido tu pudiste ser el que desapareció con sus pertenencias, el que las fue enviando una a una en sobre negro con una letra en blanco. ¿Que por qué lo sé, te preguntarás?... Pues muy sencillo, porque no conozco a otro que escriba la palabra venganza con “B” . Recuerda aquel trozo de papel cuando éramos pequeños.

martes, 8 de octubre de 2013

La revolución de la máquina

Érase una vez la palabra “erase”, apareció en uno de los botones de su nueva aplicación. Inepto en idiomas toda su vida, no se preocupó ni un segundo en conocer su significado y lo apretó. Con la primera pulsación desapareció su pierna derecha; apurado, buscó rápidamente la palabra “deshacer” en la barra del menú pero no la encontró, miró hacia su bajo vientre y se percató de que con los movimientos del ratón parte de su entrepierna se había difuminado. Se detuvo, no movió ni un dedo; a los pocos segundos apareció un mensaje, la web cam detectó un inapreciable movimiento de pestañas y sin quererlo se borró.

viernes, 4 de octubre de 2013

Le puse puertas al mar

Tardes de playa, el sol aprieta con menos fuerza, las bellezas ya se han ido o retozan detrás nuestro con sus respectivas parejas. Las horas pasan y aunque cada vez me duelen mas los huesos de estar tumbado encima de mi pareo morado, aún me sigo negando a que una hamaca recoja mi edad el resto de mis días. 
Apoyado en mi codo izquierdo miro al horizonte y se me ocurre una idea tan tonta como la de aquel niño al querer vaciar el mar con una concha . 

¡Sì!, ¿Por qué no?.¿Porqué no ponerle puertas al mar?..........  






martes, 1 de octubre de 2013

Tsunami urbano

A grandes zancadas sobre las olas que la mole había provocado al caer, se acercó Daniel al lugar del impacto. Tendió la mano al conjunto de salchichas en forma de dedos que en número de diez se agitaban pidiendo auxilio; tiró de ellos con todas sus fuerzas, trató sin éxito de desatascar el culo de aquella mujer de la gran palangana en la que minutos antes había estado subida y al no conseguirlo se oyó una vez mas el “Tan torpe como tu difunto padre” que solía salir por la boca de aquella estatua urbana.