A grandes zancadas sobre las olas que la mole
había provocado al caer, se acercó Daniel al lugar del impacto. Tendió la mano
al conjunto de salchichas en forma de dedos que en número de diez se agitaban
pidiendo auxilio; tiró de ellos con todas sus fuerzas, trató sin éxito de
desatascar el culo de aquella mujer de la gran palangana en la que minutos antes
había estado subida y al no conseguirlo se oyó una vez mas el “Tan torpe como
tu difunto padre” que solía salir por la boca de aquella estatua urbana.
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
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