sábado, 19 de octubre de 2013

En barrena

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión, cuando tras el impacto comenzó la caída. Destellos de luz blanca se confundían con las imágenes que en cada vertiginoso bucle pasaban fugazmente por los ojos internos de Ahmed; Aihsa y su pelo negro, la pequeña Mercan y su primer diente, Omar su inquieto imitador y Rashida el vivo retrato de su madre. No pensaba en los motivos, tampoco en las razones de los que disparan, religiones encontradas, diez segundos de espera y una lista más en el empolvado archivo de un desatino histórico interminable.

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