Habían
atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión,
cuando tras el impacto comenzó la caída. Destellos de luz blanca se confundían
con las imágenes que en cada vertiginoso bucle pasaban fugazmente por los ojos
internos de Ahmed; Aihsa y su pelo negro, la pequeña Mercan y su primer diente,
Omar su inquieto imitador y Rashida el vivo retrato de su madre. No pensaba en
los motivos, tampoco en las razones de los que disparan, religiones encontradas,
diez segundos de espera y una lista más en el empolvado archivo de un desatino
histórico interminable.
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
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