martes, 8 de octubre de 2013

La revolución de la máquina

Érase una vez la palabra “erase”, apareció en uno de los botones de su nueva aplicación. Inepto en idiomas toda su vida, no se preocupó ni un segundo en conocer su significado y lo apretó. Con la primera pulsación desapareció su pierna derecha; apurado, buscó rápidamente la palabra “deshacer” en la barra del menú pero no la encontró, miró hacia su bajo vientre y se percató de que con los movimientos del ratón parte de su entrepierna se había difuminado. Se detuvo, no movió ni un dedo; a los pocos segundos apareció un mensaje, la web cam detectó un inapreciable movimiento de pestañas y sin quererlo se borró.

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