Érase una
vez la palabra “erase”, apareció en uno de los botones de su nueva aplicación.
Inepto en idiomas toda su vida, no se preocupó ni un segundo en conocer su
significado y lo apretó. Con la primera pulsación desapareció su pierna derecha;
apurado, buscó rápidamente la palabra “deshacer” en la barra del menú pero no
la encontró, miró hacia su bajo vientre y se percató de que con los movimientos
del ratón parte de su entrepierna se había difuminado. Se detuvo, no movió ni
un dedo; a los pocos segundos apareció un mensaje, la web cam detectó un
inapreciable movimiento de pestañas y sin quererlo se borró.
Eterno niño al que le encanta jugar a imaginar, imaginar que soy como un viejo pirata, como Sir Francis Drake, Capitan Kidd, Edward Teach, Mary Read ó Anne Bonny a quienes me hubiese gustado emular. Por eso me construí un barco, un galeón de fantasías al que bauticé como "L'Illegale". Desde su castillo de proa acostumbro a contarme historias que se me ocurren cuando navego y no sopla el viento. Ahora si quieres, las compartiré contigo.
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