Papá, ¿tú no tienes frío?. Era la misma voz cantarina y dulzona de las dos
anteriores ocasiones que volvía a salir desde la ventana de la cocina, la misma
que cuando ocurrieron los accidentes. Damián apretó el botón de la silla y una
vez más, en aquella especie de juego del ratón y el gato, se dirigió al garaje.
- - ¿Dónde estás Papá?.
- - Yo no soy tu padre; ladrona
asquerosa, dijo entre dientes el viejo mientras esta vez, aferraba la pistola
debajo de la manta.
- - ¿Dónde estás Papuchi?, No te
preocupes, que tu hijo no sabrá nada; esta vez será diferente.
Presentado al REC de la SER; semana 8; 20/11/2013.
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