Mientras su padre cerraba la tapa del contenedor de la basura, seguía sonando
“hérmetica” en el reproductor, las salchichas ya se quemaban en el fuego y María
escondía la jeringa en la mano. El ritual había terminado y ahora solo quedaba
marcharse y esperar a que las llamas alcanzaran la campana extractora para que
la larga historia de la vieja loca que yacía en el suelo, terminara como un
simple accidente casero. Bajaron las escaleras sin prisas, él con la última de
las basuras en la mano y ella jugueteando con la llave de su futuro.
Relatos en Cadena de la SER; noviembre 2013 Semana 1.
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